miércoles, 18 de abril de 2012

El Maldito


Relato para el concurso de la SER sobre los 200 años del nacimiento de Poe del 2009.



El maldito
“Mi vida no ha sido más que un capricho, ilusión, pasión, deseo de soledad, desprecio del presente, anhelo del porvenir… "
Edgar Allan Poe


La noche,envuelta en un finísimo y oscuro manto,asola otro día más,los callejones solitarios e inmundos de esta ciudad.Vago sigilosamente por ellos en busca de una nueva Eleonora.¡Oh,mi dulce Eleonora¡Amor de mis amores que me condujo a este eterno peregrinaje donde la felicidad no existe para mí si no es para crear una melancolía perpetua,donde sólo encuentro consuelo a
través de este castigo que me ha tocado vivir,acompañándome desde aquel fatídico treinta de enero de 1847 cuando mi corazón se resquebrajó como finísimos trozos de cristal que rompen en mil pedazos al caer al suelo.Seis años me mantuvieron bajo una terrible congoja sufriendo la agonía de quien me cautivó en vida.Seis imborrables años.Y ahora,aquí me hallo un día más,dispuesto a continuar con lo que inicié en vida y así,apaciguar mis aún vivos recuerdos que azotan mis sienes y me atormentan con lo que tuve que coexistir desde que abrí mis ojos a este periodo que apodan vida .Ella era la perfección ,la belleza encarnada bajo una frágil apariencia medio niña ,medio mujer.Cierro los ojos.Puedo percibir aún su dulce aroma a jazmín ¡Cuánto la añoro aún¡ Eleonora,como poéticamente te nombro y,como a través de mis sueños perennes de loco bohemio pero coherente,decidí convertirte en heroína de mis más oscuros versos bañados con el influjo del alcohol.Oigo pasos...Alguien se acerca hacía donde me ubico.Un gato negro se cruza ante mí.Inclino ligeramente mi sombrero de copa y cubro mi cuerpo con la
larga capa negra de tafetán.Me arrincono escondiéndome para no ser observado.Es una joven de belleza serena aunque algo desgastada.No puede ser más que una prostituta por su apariencia.A pesar de sus ropajes raidos,de su rojiza melena algo revuelta,se la ve joven,demasiado para una profesión tan dura.Decido seguirla.Llevo mucho tiempo haciendo esto...demasiado.Concretamente desde 1849.Nadie dudó de mi muerte.Nadie asistió a mi entierro.Nadie lloró mi pérdida.Y yo,que vendí mi alma al mismísimo Lucifer.Que coqueteé con el opio y el láudano.Que amé la absenta como nadie la amó.Que creé bajo su influencia,belleza en mis escritos y plasmé mis más profundos sueños en ellos,me ha tocado vivir en la sombra,en la más absoluta oscuridad de los tiempos,convirtiéndome en el maldito,en el gran vagabundo,en aquel que necesita sentir en sus labios,la calidez de la hermosa absenta a través del líquido vital que me proporciona la vida,absorbiendo en cuerpos de diferentes Eleonoras,su hechizante y placentero sabor para poder seguir empapándome de su exquisitez y eclipsar el dolor de vivir como lo estoy haciendo.La muchacha se pierde entre callejones estrechos y malolientes.De vez en cuando mira hacia atrás.Intuye que la sigo.Percibo el olor de sus miedos¡Uhmm !Oigo su corazón acelerarse por momentos.Una de las ventajas de mi condición vampírica. Sonrío. Me gusta sentir el temor de mis víctimas cuando sienten que están en peligro.Eso hace que la desee más…y a su sangre.Debo de ser cauto,más aún.Puedo moverme con tal rapidez que no se ha percatado que ya estoy tras ella.Poso mi mano en su hombro semidesnudo. Se gira sobre sí asustada.No puede reaccionar.Cae desmayada entre mis inertes brazos.Otro don más que poseo desde que soy lo que soy.Antes de empezar a andar con su cuerpo sobre mí,miro ese hediondo callejón.Recuerdo aquel otro,tal como este,cerca de High Street.Como siempre,hundí mis propias condenas en los brazos del alcohol para olvidarte y olvidar mi fracaso como persona.Apenas me mantenía en pie.Borracho,exánime,caí inconsciente al suelo.Vagamente me viene a la mente ese desconocido que me condujo al hospital.Apenas recuerdo bien lo que sucedió aquella noche del tres de octubre de 1849 sólo sé que,cuatro días después y tras recibir a diario en el Washington Hospital,la visita al anochecer de aquel extraño ser que me prometía la vida eterna,expiré para siempre.Cuando abrí los ojos,no sé el tiempo que había transcurrido,sólo sé que me hallaba en algún lugar de la nada vivo …..o eso creía.Medio andrajoso llegué a esta ciudad y quise,de alguna manera,volver a sentir el alcohol correr por mis venas.Era necesidad imperiosa.Deambulé por las calles sin saber cómo conseguir dinero para ello y por qué razón seguía vivo.Pero entonces,tropecé con una joven que había sido agredida, tal vez por un cliente, y la sangre que manaba de su mejilla me estaba llamando.Sentía como pronunciaba mi nombre,como conseguía que yo la deseara.Tapé mis oídos como poseído por una fuerza extraña.No,no podía ser verdad aquello.Me pedía que la tomara,que nos uniéramos a través de mis labios succionando a aquella chiquilla.No sé cómo acabé sobre aquella infeliz pero allí estaba yo,salvaje,colérico,condenado con mi cara llena de su sangre y bebiendo de ella ese delicioso néctar.Arrancándole la vida en cada sorbo,sintiéndome más vivo como nunca antes lo había estado.Su sangre no sólo me proporcionaba la vida,la absenta que en ella se encontraba debido a la ingestión masiva de dicho brebaje,me produjo paz.Una paz infinita.Fue mi primer encuentro con mi condición como vampiro.Y siguieron muchísimos más y todas y cada una de esas criaturas a las que segué la vida,todas,empezaron a recordarme a mi eterno amor.Ahora,en la soledad de esta habitación desaliñada y pequeña de una pensión de mala muerte,como únicos testigos mudos,una cama de forja roída y una mesita destartalada con varias botellas de absenta y un vaso sucio,voy a continuar con el ritual diario de alimentarme de mi joven Eleonora de hoy.La poso sobre la cama con cuidado.Me deshago de la capa y el sombrero arrojándolos al suelo.Me siento a un lado de aquel menudo cuerpo.Acaricio sus rosadas mejillas con suavidad.¡Lo que daría por algo de opio! pero,por desgracia,ya no está en mis manos consumirla ni sentir su poder en mí.La observo como si fuera la primera vez que estoy con una mujer.Han pasado muchas en vida;Jane,Sarah,Elmira….y la más hermosa de todas cuantas haya conocido:Virginia,mi dulce Eleonora.He de despertarla.En breve amanecerá y yo he de descansar después de deshacerme del cuerpo.Quiero,necesito aplacar mi sed de sangre alcoholizada.Con un ligero toque en su brazo ella despierta y,al verme,se asusta.Intenta gritar pero el pánico se lo impide o ¿Acaso es instinto de supervivencia?

-Hola pequeña,no temas.No voy a hacerte daño-

Sigue asustada y se remolina sobre sí misma hecha un ovillo sin apartar la mirada de mí ¿Porqué la miento diciendo que no la voy a herir si sé que su agonía es lo que me da vida? Me levanto.Me acerco a la desgastada mesa de noche.Abro una de las botellas.Lleno el vaso por la mitad y se lo ofrezco con una sonrisa:

- Bebe –

Ella niega con la cabeza entre sollozos.

- ¡ Bebe ! -

Insisto con más firmeza...Agarra lo que le ofrezco sin dejar de temblar ni llorar.Bebe a sorbos con sus asustados ojos azules clavados en los míos.No siento ninguna compasión por ella,ya no.Dejé mi humanidad,incluso antes de morir el mismo día que te perdí.Inicio una caminata de un lado a otro de la estancia mientras ella bebe.Los brazos a mis espaldas hacen que mi apariencia serena la aterrorice más.Es mi sino.Se termina el contenido y me vuelve a ofrecer el vaso ya vacio. Detengo mi caminata.Con la cabeza señalo la botella.

-Llénalo y vuelve a beber-

Reanudo el paso mientras satisfactoriamente, poco a poco obtengo lo que deseo;La absenta en su sangre.

-Sabes pequeña,la absenta es la mejor medicina para olvidar.Olvidar todo aquello que amé,que sufrí.Sólo ella puede darme la paz que ansío-

La embriaguez la delata después de vaciar la botella.Freno mi andadura.Tú,mi amada esposa,es la que ahora ocupa mi visión.Ante mí,apareces como un espectro vestida de blanco angelical sonriéndome.Siempre lo haces cuando voy a arrebatar la vida a esas inocentes para beber su sangre.

-Te amo-

Y,como siempre,te desvaneces después de saborear esas palabras de tus labios que ya no puedo sentir.Se evapora tu visión como preludio a lo que va a acontecer inmediatamente.Ya estoy preparado para volver a sentirte,mi amor.Me dirijo a mi víctima ya envuelta en aquel estado.Ya no tiembla como antes.Su mente está nublada por lo que ha bebido.No advierte que unos colmillos hacen presencia entre mis labios.Estoy cada vez más cerca de su marmóreo cuello.Sus ojos,vidriosos,me suplican.Antes de ser presa de mi locura,me pregunta con el terror clavado en ellos.

-¡Qué quiere de mi !¡Quién es usted,Dios mío!-

Con los ojos inyectados en sangre,respondo a su pregunta antes de morir para darme la vida;

-Yo soy el maldito Edgar Allan Poe-



ARTWORK COPYRIGHT © 2009 *LadyVampCrúel
All of my artwork/designs are copyright protected.
My works are created by myself using my own imagination and creativity

1 comentario:

Sergio Sánchez dijo...

¡Pedazo historia! Sobre todo el final. Me ha gustado muchísimo.

¿Cuando presentaste este relato? Espero que tuvieras suerte!